domingo, 23 de marzo de 2008

Cypemetal

Fábrica de turbinas de la AEG de Berlín, Peter Behrens (1909)


Fabrica de Fagus de Walter Gropius y Adolf Meyer (1911)

En algunos casos, la mayoría, se podría pensar que el estudio de estructuras, materiales e instalaciones, es decir, ser ingeniero o casi ingeniero industrial facilita el verse capacitado para desarrollar un proyecto como el de construir una simple (¿simple?) nave industrial.

Pues bien, después de superar con mis compañeros de clase la asignatura de proyectos (consiste en eso, en proyectar una fábrica) quedó demostrado que después de cuatro (o cinco) años de estudio de matemáticas, física, cálculo de estructuras, mecánica… la capacidad de “crear” es nula. Quizás la destrucción de lo artístico se deba a la presión de tener seis asignaturas para junio, o quizás sea por los días de diez horas de clase, o quizás porque simplemente creímos que las naves industriales no eran más que eso, naves industriales.

Si ya Walter Gropius lo sabía “¡Todos debemos volver a los oficios! Pues no hay tal "arte profesional". No hay una diferencia básica entre el artista y el artesano.” Y si él se refería a arquitectos, pintores y escultores, yo me quiero referir a todos aquellos que estudian (estudiamos) diseño industrial para que no acabe todo en los tornillos (diseñados con el Solidworks eso sí) y se vaya un poco más allá pues “El artista es un artesano exaltado…” .

En fin, que la nave sí quedo hecha, rectangular, con sus pórticos metálicos… así casi tan bien pensada como las de Behrens en las que la función del edificio respondía al espíritu de la época. Simplemente no tuvimos en cuenta que ya han pasado casi 100 años desde aquello y que el espíritu de nuestra época viene marcado por el corporativismo y que ya en los años 20 ya hubo quien unificó la cultura con la civilización y lo denominó “Kunstwollen” arte como intención.